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Cuaderno de Historia

Numancia: la ciudad bajo el mito y el cerco romano que aún se discute

Numancia fue una ciudad celtibérica levantada sobre el cerro de La Muela, junto a Garray. La arqueología confirma un amplio paisaje militar romano alrededor del asentamiento, pero obliga a matizar el trazado exacto del cerco y los episodios más dramáticos transmitidos por las fuentes antiguas.

Redacción Legenda Mundi · · 19 min de lectura

Antes de convertirse en emblema de resistencia, Numancia fue un lugar preciso: el cerro de La Muela, junto a la actual Garray, al norte de Soria. Desde esta elevación se domina una llanura fluvial en la que confluyen el Duero, el Tera y el Merdancho. El viento, los cauces y las lomas permiten percibir una realidad esencial para entender el episodio de 133 a. C.: la ciudad no podía aislarse con una simple línea dibujada sobre un mapa. Quien quisiera someterla debía controlar caminos, terrenos abiertos, alturas cercanas, vados y accesos por agua. [S04]

Ésa fue la solución atribuida a Publio Cornelio Escipión Emiliano al final de la guerra numantina. Las fuentes antiguas cuentan que evitó un asalto frontal y redujo la ciudad mediante un bloqueo. La arqueología confirma que el entorno de Numancia conserva un amplio paisaje de instalaciones militares romanas, con fosos, terraplenes y materiales de uso campamental. Sin embargo, esa confirmación no permite reconstruir cada metro de la barrera, asignar sin discusión cada recinto a los meses finales de 134-133 a. C. ni convertir en hechos verificables todos los episodios dramáticos de la tradición literaria. [S01] [S03] [S04]

Numancia interesa precisamente por esa tensión: una ciudad celtibérica real, un cerco romano materialmente reconocible y una memoria antigua que amplificó su final hasta convertirlo en mito.

Imagen 1. Vista de apertura. Fotografía aérea oblicua del cerro de La Muela y de la confluencia del Duero, el Tera y el Merdancho. Pie: «El cerro de La Muela domina una llanura fluvial cuya geografía condicionó tanto el emplazamiento de Numancia como la logística de su bloqueo». Encargar fotografía propia con los permisos de vuelo y acceso pertinentes. [S04]

Una colina identificada por la arqueología

La identificación de Numancia con La Muela no descansa sólo en la tradición local ni en una semejanza paisajística. Se apoya en las investigaciones iniciadas por Eduardo Saavedra en 1853 y en la continuidad de las excavaciones posteriores. La resolución de delimitación de la Zona Arqueológica de Numancia y el Cerco Romano, publicada en 1997, trata como un único conjunto arqueológico tanto el asentamiento urbano como el paisaje militar que lo rodea. Esta perspectiva es importante: Numancia no se limita a las calles excavadas en la cima. Incluye también las lomas, vegas y recintos desde los cuales Roma pudo vigilar y cerrar el territorio inmediato. [S03] [S04]

La posición del cerro era estratégica por la combinación de relieve y comunicaciones, no por una inaccesibilidad absoluta. La Muela se levanta sobre un espacio atravesado por cursos de agua y relacionado con corredores que enlazan el Alto Duero, la Serranía Norte y el valle del Ebro. El entorno ofrecía recursos fluviales, pastos, tierras aptas para el cultivo y áreas de bosque. La imagen resultante es la de una comunidad inserta en un territorio explotado y transitado, no la de una fortaleza aislada en un confín vacío.

Conviene, no obstante, expresar esta reconstrucción con cautela. La arqueología, la geografía y los análisis de materiales permiten proponer un paisaje de aprovechamientos agrícolas, ganaderos y vegetales; no proporcionan una fotografía inmóvil de cada parcela ni del aspecto exacto de los campos en 133 a. C. El territorio de Numancia era cambiante, como lo son los ríos, los usos del suelo y las rutas humanas. [S04]

Imagen 2. Mapa interpretativo. Cartografía original del entorno de Numancia con la ciudad, los ríos, los puntos ribereños y los recintos enumerados por la delimitación de 1997. El mapa debe diferenciar gráficamente los restos reconocidos de los trazados y atribuciones cronológicas hipotéticos. [S03]

La ciudad anterior al asedio: estratos, casas y muertos

La ocupación fortificada de La Muela precedía con claridad a la rendición ante Escipión. Una datación de radiocarbono obtenida en la base de la muralla septentrional, de 340 ± 50 a. C., ofrece una referencia para la antigüedad de la ocupación urbana fortificada. No permite, por sí sola, fijar un año fundacional para Numancia ni fechar todos los tramos defensivos conservados. Una muralla es una obra que puede repararse, recrecerse o reutilizarse: el dato sitúa una fase, pero no resuelve toda la historia del recinto. [S04]

Esta advertencia vale también para las estructuras que visita hoy quien recorre el yacimiento. Durante mucho tiempo circuló una imagen demasiado simple: una ciudad celtibérica abajo y otra romana encima, separadas con nitidez. La revisión de planos antiguos, fotografía aérea, estratigrafía y cerámicas —en especial el trabajo realizado en la manzana XXIII— ha mostrado una secuencia más compleja. Bajo niveles posteriores se han documentado estratos celtibéricos y se han distinguido al menos fases cuya relación cronológica ha obligado a corregir atribuciones antiguas.

Hecho establecido: la ciudad sitiada no se conoce sólo por la planta hoy visible. Inferencia arqueológica en desarrollo: una de las fases celtibéricas identificadas correspondería a la ciudad destruida en 133 a. C., mientras que otra ocupación celtibérica se ha propuesto para el período posterior y anterior a las guerras sertorianas. La remoción y nivelación de niveles en época romana limitan la nitidez de algunos tramos de esa secuencia. [S04] [S09]

Detrás del nombre de Numancia había una vida urbana que no puede reducirse a la guerra. En niveles atribuidos a la ciudad anterior al 133 a. C. se documentaron casas rectangulares compartimentadas; algunas alcanzaban aproximadamente doce metros de largo por tres de ancho. Ciertas viviendas contaban con una estancia subterránea interpretada como bodega o almacén. La proximidad entre casas, muralla y calles de ronda revela una ciudad en la que las necesidades domésticas, el almacenamiento y la defensa compartían un espacio limitado.

Los molinos y las semillas estudiadas apuntan al consumo y procesado de trigo y cebada, así como al aprovechamiento de bellotas. Es razonable inferir una alimentación muy vinculada a recursos vegetales, pero sería excesivo convertir esa tendencia en una dieta idéntica para todos los habitantes o en una lista cerrada de comidas cotidianas. Los objetos y restos recuperados permiten aproximarse a prácticas; rara vez permiten reconstruir la experiencia individual de una familia concreta. [S04]

Imagen 3. Estratigrafía urbana. Vista cenital o plano arqueológico de la manzana XXIII. Pie: «La manzana XXIII fue decisiva para mostrar que la secuencia de Numancia es más compleja que una oposición simple entre ciudad celtibérica y ciudad romana». Solicitar permiso de reproducción para imágenes de archivo; una fotografía actual no debe presentarse como planta completa de la ciudad de 133 a. C. [S09]
Imagen 4. Vida doméstica. Recreación interpretativa: vivienda celtibérica con estancia de acceso y almacén o bodega semisubterránea. Pie: «Las excavaciones documentan casas compartimentadas y espacios subterráneos interpretados como almacenes; los acabados, mobiliario y presencia humana de esta imagen son hipotéticos». [S04]

La necrópolis de la ladera suroccidental introduce otra escala de observación. Allí se han excavado 155 tumbas de cremación, formadas por pequeños hoyos protegidos con piedras y, en ocasiones, señalados por una estela. Los restos cremados se acompañaban de ajuares que incluyen recipientes, adornos y otros objetos. Las cuentas de vidrio recuperadas han sido analizadas arqueométricamente: su estudio informa sobre tecnología, materias primas, manufactura y contactos, además de aportar datos sobre el ritual funerario.

Estas tumbas no constituyen el censo completo de la comunidad ni identifican a los combatientes del asedio. Su valor es otro: muestran que la historia de Numancia se estudia también a través de gestos funerarios, laboratorios y redes de circulación de materiales, no sólo mediante armas y murallas. [S08]

Imagen 5. Arqueología funeraria. Cuentas de vidrio de la necrópolis, acompañadas de un esquema de cremación y depósito funerario. Pie: «Las cuentas de vidrio informan sobre tecnología, intercambio y ritual funerario en la Numancia celtibérica; no son objetos vinculados directamente al asedio». Confirmar antes de reproducir la licencia de la figura o fotografiar las piezas con permiso del museo custodio. [S08]

De la guerra celtibérica a la llegada de Escipión

El sitio final formó parte de la conquista romana de la Celtiberia en el siglo II a. C., una guerra prolongada y políticamente costosa para Roma. La cronología conservada por las fuentes y las síntesis arqueológicas permite situar algunos hitos sin convertirlos en un relato lineal de destino inevitable. Hacia 179 a. C. se recuerda una paz atribuida a Tiberio Sempronio Graco. En 153 a. C., la crisis de Segeda y la campaña de Fulvio Nobilior abrieron el conflicto en el que Numancia adquirió un protagonismo central. La tradición transmite que parte de la población de Segeda se refugió entre los numantinos. [S02] [S04]

En 137 a. C., el acuerdo del cónsul Cayo Hostilio Mancino con Numancia provocó un fuerte impacto político en Roma. Años después, en 134 a. C., Publio Cornelio Escipión Emiliano recibió el mando y emprendió operaciones en la región antes del cierre definitivo de la ciudad. La capitulación se sitúa en el verano de 133 a. C. [S01] [S02] [S03] [S04]

Las cifras de población sitiada y de soldados romanos requieren prudencia. Floro transmite números y una imagen de superioridad romana aplastante; las reconstrucciones modernas han ensayado cálculos a partir de esas noticias y de la escala de las obras. Pero no existen censos arqueológicos que permitan verificar con precisión cuántas personas había dentro de Numancia o cuántos hombres rodeaban la ciudad. Es seguro que Roma desplegó una fuerza capaz de controlar un amplio perímetro; la cuantificación exacta permanece discutida. [S02] [S05]

Un asedio que fue, sobre todo, aislamiento

Apiano es el narrador antiguo más decisivo para entender la mecánica del bloqueo. Escribe siglos después de los hechos, en el siglo II d. C., y por eso su relato no puede leerse como un plano literal del terreno. Pero proporciona una descripción excepcionalmente concreta: Escipión habría instalado dos campamentos iniciales, dispuesto siete fuertes y rodeado Numancia con fosos, empalizadas y un muro provisto de torres. El texto insiste en impedir las salidas, bloquear la llegada de alimentos y controlar los pasos de agua. [S01]

Su lógica militar resulta coherente con la geografía de La Muela. No se trataba sólo de acercar máquinas a unas murallas: había que transformar el espacio circundante en una frontera bajo control romano. En los sectores más accesibles, fosos y terraplenes podían dificultar los movimientos; en las alturas, los recintos servían para observar y sostener guarniciones; junto al agua, la vigilancia debía impedir que el río ofreciera una ruta de abastecimiento o de fuga.

La delimitación oficial enumera los recintos de Castillejo, Travesadas, Peñarredonda, La Rasa, Alto Real, Valdevorrón, Dehesilla y Renieblas, junto a los puntos ribereños del Molino de Garrejo y La Vega. Describe asimismo un sistema asociado a vallum, foso, empalizada y torres o fortines. Este catálogo permite afirmar que el paisaje conserva una red de instalaciones militares romanas en torno a la ciudad. [S03]

Imagen 6. Huella del cerco. Fotografía del terreno del campamento de Castillejo, con los relieves arqueológicos perceptibles. Pie: «Castillejo ocupa un lugar central en las reconstrucciones del bloqueo. El terreno conserva huellas arqueológicas, no las fortificaciones romanas completas». Solicitar permiso para las fotografías de archivo o realizar una toma propia desde zona autorizada. [S04]

Ahora bien, sería engañoso imaginar una muralla continua, uniforme y perfectamente conservada alrededor de Numancia. Las obras de tierra se erosionan; los elementos de madera suelen desaparecer; la agricultura, el tiempo y las investigaciones antiguas alteran los vestigios. El perímetro propuesto por las reconstrucciones modernas debe entenderse como una restitución apoyada en el texto, la topografía y los restos, no como una estructura intacta que pueda seguirse sin interrupción sobre el terreno. [S05] [S06]

El problema del Duero

El episodio técnicamente más sugestivo del relato de Apiano es el cierre del Duero. El autor describe obras levantadas en ambas orillas y vigas dotadas de puntas metálicas para impedir el cruce a nado o en embarcación. La imagen encaja con una estrategia de aislamiento total: dejar sin salida un curso de agua que, de otro modo, podía quebrar el bloqueo. [S01]

Pero aquí se aprecia con especial claridad el límite entre relato y demostración arqueológica. Los estudios dedicados al cierre del río han revisado las localizaciones y trazados propuestos. La estrategia de controlar los accesos fluviales es compatible con la fuente y con el paisaje; la posición exacta de cada obra, su forma y la restitución de los elementos de madera siguen siendo materia de reconstrucción. Es una hipótesis razonada, no una maqueta recuperada del suelo. [S06]

Fosos, equipamiento y campamentos superpuestos

La arqueología respalda de forma sólida la presencia militar romana republicana en el entorno inmediato de Numancia. Fosos y terraplenes identifican instalaciones de campaña; fíbulas, elementos de cinturón, espuelas, puntas de lanza, pila y cerámicas campanienses remiten a quienes ocuparon esos espacios y a sus circuitos de abastecimiento. Tales hallazgos permiten pasar de la abstracción de «un ejército romano» a la cultura material de soldados, animales, herramientas, armas, vajilla y obras defensivas. [S04] [S07]

Imagen 7. Equipamiento militar. Conjunto variado de fíbulas, elementos de cinturón, espuelas, puntas de lanza y pila procedentes de los campamentos. Pie: «Estos objetos corroboran ocupaciones militares romanas republicanas, pero no permiten fechar cada pieza de manera individual en los meses del bloqueo final». Solicitar autorización a la institución custodia; el Museo Numantino es una referencia institucional prioritaria para los materiales de Numancia. [S04] [S10]

Sin embargo, un objeto militar republicano no lleva inscrito el mes en que fue perdido. Por sí solo, no fecha su depósito en los meses del bloqueo de Escipión. Corrobora una ocupación militar romana de época republicana y adquiere mayor precisión cuando aparece asociado a una estratigrafía, una estructura y una secuencia bien estudiadas. Éste es un principio elemental de la arqueología que Numancia obliga a recordar: las piezas aisladas son indicios poderosos, pero el contexto es lo que les da cronología e historia. [S04] [S07]

Las excavaciones de Adolf Schulten y Constantin Könen, entre 1906 y 1912, tuvieron un papel decisivo al reconocer la escala del paisaje militar y recuperar numerosos materiales. Al mismo tiempo, estuvieron guiadas por el deseo de hacer corresponder los accidentes del terreno con el texto de Apiano. La investigación posterior no ha invalidado la existencia del cerco romano; ha sometido a revisión el encaje exacto entre narración, estructuras y cronologías. [S05]

Renieblas resume mejor que ningún otro lugar esa revisión. El complejo, situado a varios kilómetros de Numancia, contiene campamentos superpuestos de varias fases. El Proyecto Arqueológico Renieblas, desarrollado entre 2015 y 2020, revisó sectores excavados antiguamente mediante estudio estratigráfico, análisis de fauna, LiDAR de alta resolución y dataciones de carbono 14. Sus resultados sitúan los campamentos II y III en la primera mitad del siglo II a. C. y plantean una secuencia distinta de la asumida en interpretaciones anteriores.

La consecuencia es fundamental. Renieblas documenta una presencia militar romana prolongada en la región, pero no autoriza a asignar automáticamente cada recinto al asedio escipiónico de 134-133 a. C. La misma cautela afecta al número, nombre y función de ciertos emplazamientos del sistema de cerco; La Rasa figura entre los casos debatidos. [S07] [S05] [S06]

Las técnicas no invasivas tampoco producen certezas automáticas. Las prospecciones georradar realizadas entre 2007 y 2011 buscaron estructuras enterradas en la manzana XXIII y en el supuesto campamento de Peña del Judío. En este último punto, las anomalías detectadas se interpretaron finalmente como variaciones naturales del terreno, no como construcciones humanas. El resultado es instructivo: la investigación avanza tanto al localizar restos como al descartar una explicación atractiva que los datos no sostienen. [S04]

El final de 133 a. C.: lo que dicen los textos y lo que no puede demostrarse

La capitulación de Numancia ante Escipión Emiliano en 133 a. C. y el carácter bloqueador de la operación son los dos puntos más firmes del relato. Las fuentes antiguas y la tradición arqueológica coinciden en que el desenlace no fue una toma convencional mediante un asalto documentado. Roma venció al cerrar las posibilidades de abastecimiento, auxilio y salida segura. [S01] [S02] [S03] [S04]

Imagen 8. Texto y reconstrucción. Detalle tipográfico de los pasajes 90-98 de Iberica de Apiano, junto a un esquema editorial del bloqueo. Pie: «Apiano es la fuente narrativa más detallada sobre las obras de asedio; guía la investigación, pero no sustituye la comprobación arqueológica del terreno». Si se emplea un manuscrito, identificar la copia y su custodio; no usar un manuscrito no relacionado como ilustración genérica. [S01]

El problema comienza cuando se intenta convertir en descripción literal todo el dramatismo de los autores. Apiano transmite hambre extrema, desesperación y escenas límite. Floro presenta una comunidad que habría destruido sus armas y no habría dejado cautivos para el triunfo romano. En tradiciones literarias asociadas al final numantino aparecen también el suicidio colectivo y el canibalismo. Son relatos indispensables para estudiar la memoria del acontecimiento, pero están elaborados desde una perspectiva romana o grecorromana y tienen una evidente fuerza moral y política. [S01] [S02]

Controversia: la evidencia arqueológica considerada no permite verificar hambre, suicidio, canibalismo o ausencia de cautivos como conductas colectivas cuantificables de toda la población. No existe aquí una prueba equivalente a un registro individual de cada muerte ni una fosa que certifique la escena total transmitida por la literatura. La arqueología permite identificar fases, destrucciones y reocupaciones; no puede transformar por sí sola una narración moral en una estadística de sufrimiento. [S04] [S09]

Esto no rebaja la gravedad del sitio ni la importancia de la derrota. Una población sometida a un bloqueo y privada de abastecimiento afrontaba necesariamente una presión extrema; esa formulación expresa la lógica de la operación descrita por las fuentes y confirmada, en sus líneas generales, por el paisaje militar. No autoriza, sin embargo, a inventar escenas íntimas que no conocemos. La fuerza de Numancia no depende de afirmar que cada detalle legendario ocurrió exactamente como fue escrito. [S01] [S03] [S04]

Una cronología para no confundir las fases

  • Siglos IV-III a. C.: consolidación de la ocupación fortificada celtibérica; la datación de 340 ± 50 a. C. en la muralla norte es una referencia cronológica, no una fecha exacta de fundación. [S04]
  • Hacia 179 a. C.: paz atribuida a Tiberio Sempronio Graco, antecedente político de los conflictos posteriores. [S04]
  • 153 a. C.: crisis de Segeda y campaña de Nobilior; Numancia entra en el conflicto abierto. [S02] [S04]
  • 137 a. C.: acuerdo de Cayo Hostilio Mancino con Numancia. [S04]
  • 134 a. C.: Escipión Emiliano recibe el mando y prepara la operación de bloqueo. [S01] [S04]
  • Verano de 133 a. C.: rendición y destrucción de Numancia según las fuentes y la documentación patrimonial. [S03]
  • 75-72 a. C.: se ha propuesto una destrucción de una ocupación celtibérica posterior; es una interpretación de la secuencia arqueológica, no el mismo episodio documentado para 133 a. C. [S04] [S09]
  • Época augustea e imperial: reordenación romana del asentamiento; muchas de las estructuras visibles corresponden a fases posteriores. [S04] [S09]

La lección material de Numancia

El cerro de La Muela no quedó detenido en 133 a. C. Hubo reocupaciones y una ciudad romana posterior cuya planta ha condicionado durante mucho tiempo la imagen popular de Numancia. Esa continuidad obliga a mirar el yacimiento como un palimpsesto: cada fase construyó sobre restos anteriores, removió niveles y dejó nuevas huellas. La estratigrafía no es un detalle técnico reservado a especialistas; es lo que impide atribuir sin más a Escipión cualquier muro, calle u objeto hallado en el cerro. [S04] [S09]

Las fuentes antiguas convirtieron el episodio en una lección sobre resistencia, libertad, derrota heroica y poder romano. La tarea histórica actual no consiste en sustituir una narración legendaria por otra, sino en comparar críticamente textos tardíos, topografía, estructuras, materiales, documentación arqueológica y análisis científicos. [S01] [S02] [S05]

De esa comparación emergen tres conclusiones. Primera: Numancia existió en La Muela como una ciudad celtibérica compleja, con arquitectura doméstica, fortificaciones, prácticas funerarias y una economía vinculada a su territorio. Segunda: Escipión Emiliano la sometió en 133 a. C. mediante un bloqueo sostenido por una red militar romana de gran escala. Tercera: los detalles más espectaculares —la longitud exacta de las obras, la adscripción de todos los recintos, el número de soldados y habitantes, la duración precisa del sitio o la muerte colectiva— conservan grados distintos de incertidumbre. [S03] [S04] [S05] [S06] [S07]

No hay, en la documentación reunida, una conexión histórica específica entre Salamanca y el asedio que añada explicación al caso numantino. Las relaciones localizables son académicas y editoriales, no un vínculo documentado entre ambas ciudades en la guerra de 134-133 a. C. Mantener ese límite también forma parte de contar la historia con precisión. [S05] [S06]

Numancia no pierde intensidad cuando se separan prueba, inferencia y leyenda. Al contrario: aparece con mayor densidad humana e histórica. Bajo las calles posteriores hay niveles de una ciudad celtibérica; alrededor, fosos y recintos conservan la huella de la maquinaria romana; en los textos, el hambre y la resistencia fueron moldeados como ejemplo moral. Más de dos mil años después, la historia de Numancia sigue escrita en esa superposición de tierra, objetos y memoria.

Para seguir leyendo

  • Apiano, Iberica: fuente narrativa antigua principal para la campaña y el bloqueo; debe leerse como un relato tardío, no como plano del terreno. [S01]
  • Floro, Epitome 1.34: útil para estudiar la construcción moral y política del final numantino, no como censo verificable de población o ejército. [S02]
  • Alfredo Jimeno Martínez, «Numancia: campamentos romanos y cerco de Escipión»: revisión crítica de las excavaciones e interpretaciones del sistema militar. [S05]
  • Fernando Morales Hernández, «El cerco de Numancia: el cierre del Duero»: estudio del sector fluvial y de los problemas de trazado. [S06]
  • Alfredo Jimeno y colaboradores, «Interpretación estratigráfica de Numancia y ordenación cronológica de sus cerámicas»: referencia para la complejidad de las fases urbanas. [S09]

Fuentes y lecturas

  1. Appian, Wars in Spain (Iberica), Roman History — Perseus Digital Library, Tufts University (primary source)
  2. Lucius Annaeus Florus, Epitome 1.34: Bellum Numantinum — Packard Humanities Institute (primary source)
  3. Resolución de 26 de septiembre de 1997 sobre la delimitación de la Zona Arqueológica de Numancia y el Cerco Romano — Boletín Oficial del Estado (public institution)
  4. Numancia: arqueología e historia — Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; Acción Cultural Española; Comisión Numancia (museum or archive)
  5. Numancia: campamentos romanos y cerco de Escipión — Archivo Español de Arqueología, CSIC (academic publication)
  6. El cerco de Numancia: el cierre del Duero — Gladius, CSIC (academic publication)
  7. Los campamentos romanos de Renieblas: nuevos hallazgos y líneas de interpretación — Treballs d’Arqueologia, Universitat Autònoma de Barcelona; repositorio e-Archivo, Universidad Carlos III de Madrid (academic publication)
  8. Estudio arqueométrico de cuentas de vidrio procedentes de la necrópolis de Numancia (siglo II a.C.) — Trabajos de Prehistoria, CSIC (academic publication)
  9. Interpretación estratigráfica de Numancia y ordenación cronológica de sus cerámicas — Complutum, Universidad Complutense de Madrid (academic publication)
  10. Museo Numantino — Ministerio de Cultura de España (public institution)

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